¿EN QUE CONSISTÍA EL REQUERIMIENTO?

lunes, 30 de septiembre de 2013

La guerra del pacifico

Las acciones militares entre los países beligerantes comenzaron luego de que el gobierno boliviano decidiera unilateralmente aumentar el impuesto a los exportadores de salitre.

Aun no declarada la guerra, en febrero de 1879 el ejército chileno ocupó sin resistencia el puerto boliviano de Antofagasta y avanzó al mes siguiente hacia el interior de la provincia, donde ocurrió el primer enfrentamiento armado con la batalla de Topater y que conllevó a la captura de Calama, punto de aprovisionamiento de las tropas bolivianas.

Sin embargo, el desafío más complejo que tuvieron que enfrentar las tropas chilenas se inició con el traslado de las acciones militares a territorio peruano, ya que el mando chileno debió organizar el envío de sus fuerzas a un territorio tan hostil y lejano de los principales centros poblados, como es el desierto de Atacama, además de organizar las líneas de aprovisionamiento.

Por estos motivos, el control del mar era esencial para lograr el triunfo, pues era indispensable neutralizar a los blindados de la armada peruana que representaban un serio riesgo para el traslado de los contingentes militares por vía marítima.


 Esta primera etapa de la guerra culminó en octubre de 1879 con la captura del monitor Huáscar y es conocida como Campaña Marítima, en la cual la armada chilena tomó el control de la costa del Pacífico, permitiendo que el resto de la guerra se desarrollara en territorio extranjero, de manera que el país no se vio expuesto a invasiones ni a bombardeos.

LA EVANGELIZACIÓN DE LOS INDÍGENA





La Evangelización en América fue la acción misionera realizada bajo la dirección de los monarcas españoles en la América hispana, por concesión papal a través de diferentes bulas.


A partir de la llegada de las primeras noticias del descubrimiento de lo que sería dado en llamar Nuevo Mundo a cargo de Cristóbal Colón, los Reyes Católicos y sus sucesores comenzaron a recibir numerosas concesiones, relacionadas con el derecho de ocupación de las nuevas tierras y el dominio sobre sus habitantes, como una donación papal. El Papa, que tenía la potestad de entregar los territorios recién descubiertos a los príncipes cristianos, en función de este principio repartió el continente americano entre España y Portugal.


En este siglo había en Chile 5 órdenes: Dominicos, Franciscanos, Agustinos, Mercedarios y Jesuitas con 191 religiosos. Los franciscanos y los dominicos comenzaron una labor misionera cerca de los pueblos indígenas utilizando la persuasión para convencerlos, aunque también existían algunos evangelizadores que solo vinieron a hacer fortuna a América.


Los franciscanos fueron los primeros en llegar a Chile, pero además de estas órdenes aquí se encontraban los mercedarios, los agustinos y los jesuitas. Estos últimos, gracias a la influencia del padre Luís de Valdivia y de la guerra defensiva, consiguieron extenderse en la región araucana.


España poseía a principios del siglo XVI aún el llamado espíritu de Reconquista para combatir a los infieles y la creencia en un plan divino para llevar el evangelio, la verdadera fe y la civilización a todos los rincones de la tierra, según las enseñanzas de Jesucristo, justificación ideológica adecuada para las acciones del primer imperio capitalista de la historia de la humanidad.
Carlos V y Felipe II Fueron los principales impulsores de este proceso que tuvo como protagonistas principales a los frailes de las llamadas órdenes mendicantes, las cuales además de atender las carencias espirituales indígenas con notables soluciones y métodos -que incluyeron esfuerzos importantes en arquitectura, pintura, música, teatro, traducción de textos y aprendizaje de lenguas indígenas- intentaron implementar entre las cantidades ingentes de indígenas mesoamericanos el estilo de vida europeo con alfabetización, enseñanza de artes y oficios, modos de gobierno y organización civil, leyes, urbanización occidental y la construcción de edificios de diversa índole.

El 25 de abril de 1521 el Papa León X concedió la bula Alias Felicis que autorizó a las órdenes mendicantes realizar la tarea misional en los nuevos territorios. Al año siguiente, el 9 de mayo de 1522, su sucesor Adriano VI, reiteró con la bula Exponi Nobis Fecisti al emperador Carlos V la autoridad mendicante de la administración de sacramentos (bautizo, matrimonio, comunión y confesión) en donde no hubiera obispos a menos de dos jornadas de distancia del sitio misional.


Tres franciscanos llegaron en la expedición cortesana, pero no sería hasta el 15 de mayo de 1524 cuando arribó al puerto de Veracruz el grupo de los llamados Doce primeros franciscanos: Martín de Valencia, Francisco de Soto, Martín de la Coruña, Juan Xuarez, Antonio de Ciudad Rodrigo, Toribio de Benavente (Motolinía), García de Cisneros, Luis de Fuensalida, Juan de Ribas, Francisco Jiménez, Andrés de Cordoba y Juan de Palos. Un interesante testimonio de su arribo y el primer contacto con los tlamatinime indígenas fue recogido de la tradición oral por Bernardino de Sahagún en sus Colloquios y doctrina christiana con que los doce frayles de San Francisco enviados por el Papa Adriano VI y por el Emperador Carlos V convirtieron a los indios de la Nueva España en lengua Mexicana y Española